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INGLATERRA: DE LA “MANO DE DIOS” Y EL GOL DEL SIGLO A LA EXPULSIÓN DE RATTÍN Y LA CAUSA MALVINAS
MUNDIAL 2026

INGLATERRA: DE LA “MANO DE DIOS” Y EL GOL DEL SIGLO A LA EXPULSIÓN DE RATTÍN Y LA CAUSA MALVINAS

Por cecilio panella / 15 de July, 2026
Será el sexto choque entre la Argentina e Inglaterra en el máximo certamen, en un nuevo capítulo de una de las rivalidades históricas del fútbol internacional.

Argentinos e ingleses protagonizarán este miércoles en Atlanta, un cruce históricamente cargado de tensiones geopolíticas y rivalidad deportiva.

Argentina-Inglaterra es mucho más que un partido de fútbol y remite a otras cosas, que tienen que ver con los lazos históricos y las tensiones políticas, económicas y futbolísticas entre ambos países.

Cada partido de la Albiceleste contra Los Tres Leones está atravesado por la cuestión Malvinas, usurpadas por el Reino Unido el 3 de enero de 1833.

Ese día los británicos invadieron las islas y desplazaron por la fuerza a la población allí instalada, un hecho que constituyó una violación a la integridad territorial argentina y dio inicio a un enclave colonial que se perpetúa hasta el presente.

Por eso, cuando enfrente aparece Inglaterra, la historia inevitablemente asoma en la memoria colectiva de los argentinos, aunque nunca haya que confundir el fútbol y la guerra.

El sábado pasado en la cancha, los jugadores de la Scaloneta festejaron el triunfo ante Suiza con el cantito futbolero que popularizó el hincha argentino: “El que no salta es un inglés”.

Y después gritaron una canción que ya forma parte del folclore futbolístico: "Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo...". Una letra que mezcla heridas históricas, el legado maradoniano y el deseo de coronar de gloria el último baile de Lionel Messi.

En contraposición, el director técnico Leonel Scaloni fue políticamente correcto: "Contra Inglaterra es un partido de fútbol, nada más que eso. No busquemos otra cosa", enfatizó, buscando desactivar cualquier tipo de lectura extradeportiva.

Consultado por Malvinas, afirmó que “tenemos memoria y fue muy triste, pero es un partido de fútbol y no puedo mezclar las cosas, y sobre todo por respeto a lo que pasó hace muchos años”.

En tanto, para Messi será la primera vez contra los ingleses: “Jugué contra todos menos contra Inglaterra, y es especial porque es una selección grande, una potencia y siempre es lindo jugar contra una selección así, más en una semifinal de un Mundial”.

Sexto choque

El historial total entre la Argentina e Inglaterra abarca 15 enfrentamientos, entre oficiales y amistosos. La estadística favorece a los europeos, con seis victorias. Argentina ganó en tres ocasiones, mientras que los seis restantes terminaron empatados.

Puntualmente en Mundiales, los británicos están 3-2 arriba. En un historial que este miércoles tendrá su sexto capítulo, por las semifinales del Mundial 2026.

El primer partido mundialista fue en Chile 1962, que resultó en victoria inglesa por 3-1 en Rancagua. José Francisco Sanfilippo marcó el gol argentino.

El 23 de julio de 1966, en el estadio de Wembley, se disputó uno de los partidos que selló la rivalidad. Por los cuartos de final del Mundial organizado por los ingleses, la expulsión del recientemente fallecido Antonio Ubaldo Rattín marcó el desarrollo del encuentro. 

En una época sin tarjetas, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein anotó la sanción en su libreta tras un episodio de incomunicación y desconfianza hacia el capitán argentino. 

Rattín resistió la salida, estrujó un banderín británico y fue despedido por el abucheo del público local. Con un hombre menos, Argentina finalmente cayó por 1-0. El episodio impulsó la creación de las tarjetas amarilla y roja como sistema de sanción universal.

El siguiente cruce mundialista se dio en 1986, en el Estadio Azteca. Fue por los cuartos de final, en un contexto marcado por la Guerra de Malvinas, que había estallado cuatro años antes. 

Diego Armando Maradona anotó los dos goles más célebres de la historia de los mundiales: el primero, con la mano, bautizado como la “Mano de Dios”; y el segundo fue espectacular, que la FIFA calificó como el “Gol del Siglo”.

En 1998, el choque se repitió en los octavos de final del Mundial de Francia. El encuentro en Saint-Étienne terminó empatado 2-2, con goles de Gabriel Batistuta y Javier Zanetti para la Argentina.

En la definición por penales, se impuso el equipo de Daniel Passarella, donde el arquero Carlos Roa se convirtió en héroe bajo los tres palos al atajar dos remates.

La revancha inglesa llegó en el Mundial Corea-Japón 2002, en la fase de grupos. Un penal convertido por David Beckham (hoy uno de los dueños del Inter Miami, donde juega Messi) decretó el 1-0 y dio pie a la eliminación temprana de la Argentina dirigida por Marcelo Bielsa, que no logró superar la primera ronda.

Diego y Malvinas

El triunfo 2-1 en México ’86, con los dos goles de Diego Maradona y apenas cuatro años después de la guerra de Malvinas, tuvo una lectura emocional inevitable. 

Por la cercanía del conflicto bélico y porque si bien no curó las heridas de la guerra, ni calmó el dolor por los caídos y por los que volvieron, funcionó como una forma de desahogo popular en un país que todavía intentaba procesar lo ocurrido en Malvinas.

No fue una revancha de la guerra, porque ninguna victoria deportiva puede reparar una guerra, recuperar las vidas perdidas ni calmar el dolor de lo vivido. Fue un alivio argentino gritado desde una cancha de fútbol.

Los propios ex combatientes sostienen que fue algo así como una pequeña revancha simbólica. Un desahogo colectivo después de tanto silencio, tanta incomprensión y tanta tristeza por lo sucedido.

En 1982, en medio de una crisis política, económica y social, la dictadura cívico-militar encabezada por Leopoldo Fortunato Galtieri ordenó la ocupación de las islas el 2 de abril, en un intento por reforzar su debilitado poder.

La guerra, que se extendió entre el 2 de abril y el 14 de junio, provocó la muerte de 649 argentinos (de los cuales la mitad aproximadamente fallecieron en el hundimiento del crucero General Belgrano) y cientos de heridos.

A los 649 soldados caídos en las Islas se sumó un gran número de suicidios, comparable a las bajas sufridas en combate, como consecuencia de la falta de tratamiento médico y apoyo psicológico.

"Yo jugué un partido de fútbol. Ellos se jugaron la vida. Mi respeto a los veteranos y a los familiares de los héroes caídos en nuestras Islas Malvinas", dijo años después Maradona.

El fallecido “Tata” José Luis Brown (campeón mundial en México ’86) contaba siempre la arenga de Diego antes del partido contra Inglaterra.

"Cuando terminamos de escuchar el himno, todos callaron... y oímos a Diego gritar: '¡Vamos eh, vamos que estos hijos de puta nos mataron a nuestros pibes, a nuestros amigos y vecinos!'", recordó.

Los amistosos

De los diez amistosos entre argentinos e ingleses, hubo cuatro que merecen ser destacados.

El primer registro entre ambas naciones se remonta al 9 de mayo de 1951, en el estadio de Wembley en Londres. Derrota 2-1. Mario Boyé adelantó a los argentinos, pero los ingleses lo dieron vuelta. 

La actuación del arquero argentino Miguel Ángel Rugilo le valió el apodo de “el León de Wembley”.

Dos años después, el 14 de mayo de 1953 en Buenos Aires, Argentina logró su primera victoria con goles de Ernesto Grillo y Rodolfo Micheli. El segundo encuentro de esa serie, interrumpido por la lluvia, quedó igualado sin goles.

En 1964, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, Alfredo “Tanque” Rojas le dio la victoria 1-0 al equipo argentino en la Copa de las Naciones. 

Finalmente, el último choque entre Argentina e Inglaterra fue hace 21 años, en 2005, en Ginebra (Suiza).

Los británicos se impusieron por 3-2, donde Hernán Crespo y Walter Samuel (Hoy ayudante de campo de Scaloni) marcaron para la Albiceleste.

Ese partido no lo pudo jugar Messi, ya que estaba suspendido por la expulsión contra Hungría, a los 43 segundos de haber entrado a la cancha. Fue su debut accidentado en la Selección.

El partido del pueblo

Una selección inglesa visitó por última vez el país el 12 de junio de 1977, hace 49 años, en la gira internacional que se jugó en la Bombonera previa al Mundial ‘78. 

Mientras sonaba el himno inglés, los hinchas argentinos silbaban, gritaban “Animals” y cantaban “mandarina, mandarina, no se hagan los otarios y devuelvan las Malvinas”. El partido finalizó 1-1. Y eso fue cinco años antes de la guerra, que potenció el sentimiento antibritánico. Quizás no vengan nunca más.

Para los futboleros argentinos, ante Inglaterra no es solo un partido. Ni antes ni después de la guerra de Malvinas. Tras la conquista de Qatar, “por los pibes de Malvinas” fue el grito de desahogo de todos, incluidos los campeones. Ahora, en el vestuario, cantan “La cuarta estrella” y la buscan “por Malvinas”.

Volviendo al choque de este miércoles, la Policía de la ciudad de Atlanta y el FBI reforzaron las medidas de seguridad, mientras que la FIFA prohibió el uso de banderas, camisetas y cualquier objeto que tenga el dibujo de las islas Malvinas o que haga alusión al reclamo histórico por la soberanía argentina de Malvinas.

La decisión fue comunicada por la ministra de Seguridad de nuestro país, Alejandra Monteoliva, quien detalló que se prohíben remeras o banderas con “un mensaje político, mensaje de odio, mensaje de intolerancia racial o religiosa”.

La funcionaria libertaria no rechazó la decisión de la Seguridad y de la FIFA, que apunta a invisibilizar el reclamo argentino sobre Malvinas. Por el contrario, la avaló.

En definitiva, Monteoliva integra un gobierno cuyo presidente, Javier Milei, admira a Margaret Thatcher, quien gobernaba Inglaterra cuando fue la guerra y quien ordenó el hundimiento del crucero General Belgrano, que no estaba en el teatro de operaciones.


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