En Una Casa con Diez Pinos por Radio Provincia AM1270 recibimos la visita de Fernando Signorini, preparador físico personal de Diego Armando Maradona y uno de los profesionales más respetados en el mundo. "Estuve 11 años con Diego y si tuviera que repetirlo lo haría . Fueron todos días para ser recordados", dijo.
Sobre sus años en Europa y los desafíos que enfrentó al entrenar a Diego, recordó que "tenía un campo visual amplio y ahí creo que Dios no hizo a todos los hombres iguales porque los fútbolistas tienen una visión diferente y son mejores. Así como Leonel Messi. No se puede explicar, no todo aplica a la teoría conductista. A Diego y a Leonel no se los puede definir".
También, mencionó que Maradona fue un personaje y se sumaba al Diego jugador de futbol. Luego contó que cuando estaban en Nápoli era imposible salir a la calle. Fuimos a cenar a la vera del Vesubio un día, fuimos a la terraza, pero la gente lo descubrió y te empezaban a empujar. La pasábamos todos mal. Y al otro día de eso me dijo 'que quilombo anoche. Entonces lo miro y le digo -No me invites nunca más a comer a un lugar público porque no se puede. Yo con Diego voy al fin del mundo, pero con Maradona no voy hasta el fin-. Ahí me miró con su sonrisa y me dijo 'tenés razón'".
Signorini volvió el tiempo atrás y mencionó cómo fue el regreso del Diego a la cancha después de atravesar un doping positivo en el Mundial de Estados Unidos 1994. "Tenia un gran poder de resiliencia. Fuimos en una primera etapa a Haras la Quebrada, cerca de Buenos Aires para que pudiera estar lejos de los lujos, la violencia y con mucha paz, en contacto con la naturaleza. Fuimos con Don Diego, en pleno invierno. Fueron diez días maravillosos".